carola poggio

Desde Mendoza Carola Poggio da cátedra de sobriedad en el look de sus vestidos. Adora los detalles clásicos como velos, mantillas, colas destacadas y ramos de rosas color té. Los tips de una diseñadora que conoce a fondo a sus clientas.
Ya a los 16 años tenía certeza hacia dónde dirigir sus pasos. Una vocación envidiable y su voluntad en total sintonía. Y, por supuesto, no dudó en armar las valijas y partir de Mendoza a Buenos Aires para estudiar diseño en el emblemático Instituto de Elsa Serrano sobre la calle Mansilla. Toda una historia recorrida por una protagonista que aprovechó cada instante en busca de sus metas. Hoy, Carola Poggio, cuenta para Nubilis sus casi dos décadas en el mundo de la moda y la alta costura.
¿Cómo definís tu estilo? ¿Qué detalles te identifican como diseñadora?
Es sobrio y original. Me identifican los géneros y el mix de materiales.
¿Cuál fue el momento hasta hoy más importante de tu profesión?
Cuando pasé de hacer vestidos a medida en el living de mi casa, a armar un local junto con mi hermana Lili. Transformé el living en un negocio con vidriera para novias, madrinas, fiesta y 15 años. El lugar era la casa de mi Nono, ubicada casi en la calle Arístides, una de las más transitadas de la ciudad de Mendoza.
¿Hay una conexión entre tus trabajos y tu lugar de pertenencia?
Sí, las mendocinas somos conservadoras, así que trato de tomar esa característica como referencia al momento de diseñar.
¿A qué personaje conocido te gustaría diseñarle un vestido?
Desde que hago las producciones con Nubilis, tuve la suerte de poder vestir a muchas modelos conocidas como Pampita, por ejemplo. Y si pienso en personajes a nivel internacional, me encantaría vestir a Jennifer López y Naomi Campbell.
¿Tus géneros favoritos para trabajar?
Crepe Armani, tafetán de seda natural y shantung de seda natural, que ahora no se usa mucho, pero es muy lindo para trabajar.
¿Un color?
Dos: marfil y negro.
¿Tu flor preferida para una novia?
Las rosas color té.
¿Qué detalle no puede faltar en un outfit nupcial?
Una linda cola que puede ser desmontable. Y también me fascinan los velos, las mantillas y los ramos. Son detalles que terminan de cerrar el vestido de novia.
¿A qué diseñadores admirás, Carola?
A Jean Paul Gaultier, John Galliano y Oscar de la Renta. ¡Geniales!
¿Viviste alguna anécdota divertida u original con una novia el día de su casamiento?
Sí. Cuando comencé como diseñadora, fui a vestir a una clienta al hotel, y me sorprendió con un pedido: quería un detalle azul como cábala para incorporar al vestido. Yo no encontraba nada a mano en ese lugar, hasta que descubrí una bolsa de supermercado de ese color y entonces decidí coser un pedacito obviamente en un lugar no visible del traje. A partir de esa experiencia, todas mis etiquetas empezaron a ser azules. Un recurso clave para evitar corridas de último momento. Es la pincelada final con mis mejores deseos.

Agradecemos a la revista NUBILIS por la nota

15 Años

Falda Emilia

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